Me lo estoy pasando de lo mas bien, hace un día estupendo ha llovido por la noche, pero ahora el día es luminoso e incluso soleado a ratos, que para finales de otoño es todo un lujo, salí temprano del hotel para no perderme nada, tengo una lista enorme de cosas que quiero ver, hacer, consumir; Vamos una borrachera turística que no veas, incluso tengo un mono de souvenirs: ceniceros, llaveros, bolígrafos, incluso encuentro camisetas con el nombre de la ciudad estampado en imitación de cristales, que imagino que según que luces y que cuerpo pueden quedar geniales en la discoteca, aunque como ya se sabe estos productos la prueba suprema de la primera lavadora no sabemos si la pasen, pero a quien le importa, si para eso se esta de viaje para no preguntarse cosas.
Así que ya tengo visto y fotografiado, el acuario, el paseo marítimo, la curva aquella que siempre veo por televisión de la formula 1, el túnel, el Casino de Montecarlo, las tiendas chulas, casi todo, me falta el puerto deportivo o al menos el mas famoso Port Hercule ( Si estoy en Mónaco) y ahora en el Barrio del club de yates, se nota que la gente ya tiene ganas de navidades por que, todo el puerto esta adornado, supongo que por la noche debe ganar bastante aunque de día también esta animado con la gente paseando comprando, comiendo creps de chocolate y de mermelada de fresas, yo voy de lo mas divertido, me tome un café y una madalena de semillas de amapola, que muy de la zona no tenia pinta, pero estaba muy buena… hasta que.. pues se me amarga el paseo, lo normal es que no reparara en ello, que girara la cabeza como cuando intuyo que me puede pasar algo así, pero era imposible esta en medio del paseo dentro de una burbuja enorme de unos seis metros de circunferencia ( como para no verlo) así que me conformo, se me amarga el resto de la mañana, ya se me había olvidado incluso a veces creo poder llevar una vida normal.
Aunque haciendo justicia no es un payaso exactamente o según se defina, a mi me dan miedo los payasos o mal rollo, como queráis, pero mas que los payasos es la estética que les acompaña y es que en medio del paseo marítimo hay una muñeca de metro y medio de altura con un semblante que a mi me parece siniestro y encima esta motorizada, como aquellos autómatas de las películas de los años 60¨s solo le falta gritarme “ Soy yo, ¿Te acuerdas?, vengo a por ti” y no es una payaso pero para mi mente enferma como si lo fuera, me da un repelús… y para defenderme de su maléfica presencia decido tirarle una foto a ver si va a ser cierto eso que decían en las mismas películas, que si haces una foto robas el alma del fotografiado, aunque ya me dirán ustedes para que quiero yo el alma de esta muñeca siniestra, como no sea para borrarla.
La cosa viene de lejos, la verdad no siempre me han dado miedo los payasos, vale no debería ser tan duro, se que son actores la mayoría entrañables y que su afán de entretenimiento es intachable, pero digamos que la estética de los payasos jamás me ha agradado, y podría decir se que casi padezco de : Coulrofobia ( miedo incontrolado a los payasos) la verdad es que fue provocada por mi padre, reforzada por mi madre y mal digerida por mi.
Yo tengo 5 años, recuerdo estar dormido haciendo la siesta, delante de mi cama en el dormitorio hay un sillón, que nunca supe como llego ahí como el resto de las cosas supongo era muy pequeño, cuando mi madre decidió como estaría decorada mi habitación, y no se le ocurrió nada mejor que poner un sillón delante de la cama abro los ojos y aquel sillón que habitualmente esta vació ahora esta ocupado por un payaso de peluche de unos 45-50 cm lleva pantalón a rayas multicolor, zapatones rojos con cordones blancos, una cazadora negra con los botones dorados la cara de tela blanca a manera de maquillaje y una boca enorme roja y dentada, simulando una sonrisa, encima lleva peluche verde a manera de cabello, yo recuerdo abrir los ojos y encontrarme esa figura siniestra y amenazante surgida de donde debería estar mi sillón vació, es decir de la nada, del lugar donde viven las cosas sobrenaturales; No hice ruido, no fuera que al ser aquel, le diera por atacarme; cogí la manta que tenia sobre las piernas y se la lance encima, en un primer momento pensé que seria una defensa suficiente, pero yo era pequeño pero no tan tonto como para creer que aquel sortilegio fuese efectivo, así que aplique el plan “B” aquel en que le cojo con todo y manta y le saco de la habitación, hasta lanzarlo por la escalera abalconada rumbo a la planta inferior, eso si que seria efectivo para librarme de él y su sonrisa idiota, esas caídas duelen, si lo sabría yo que varias veces la experimente, encima si hacíamos una pequeña formula de tamaño y peso respecto de la altura, su fin era seguro, me volví a mi habitación con aquella felicidad que da el trabajo bien hecho y cerré la puerta, el asunto estaba totalmente liquidado, no se bien como pero me volví a dormir, y como ocurre cuando eres niño no sabes cuanto tiempo ha pasado nunca, la sensación temporal es difusa, me despierto y vuelvo a tener la manta sobre las piernas y el payaso maldito, esta en el sillón, yo estoy entre en un estado de terror contenido, aunque lucido aun y no se me ocurre otra cosa que salir corriendo con manta y payaso en mano rumbo al patio donde esta el cubo de la basura, esta vez, no me la juega, se va por donde no había de haber venido jamás, lo tiro y cierro la tapa asegurándome que nunca más vuelva a mi habitación.
Me llaman para salir a la calle hay unos recados pendientes y aprovechan para que me de el sol respire aire de la calle, que se ve en casa sospechan que llevo una vida que me hace propenso a crearme historias irreales, al volver mas tarde, Yo ya ni me acuerdo de la figura maligna que me amenaza en casa, pero… Al volver en mi habitación esta el payaso ahora en la cama con mi madre sentada y la manta pestilente al lado como prueba de mis malos actos.
A mi me dan ganas de salir corriendo, pero no por la charla que me van a dar o por si se les pasa por la cabeza castigarme, eso me da exactamente igual si algo tengo claro desde que tengo memoria es, que una vez tomada una decisión no conozco el camino de regreso, quiero salir corriendo por que el payaso maldito, se ha chivado y ha vuelto con refuerzos, se ha apoderado de la mente de mi madre y vuelve para destruirme…
Me largan un discurso sobre la educación y los malos modos, se ve he ofendido a mi padre que ha comprado el payaso en un viaje del cual ha vuelto hace un par de horas y del cual yo ni me he enterado, encima la manta ha quedado perdida de mugre del cubo de la basura pero por fortuna el estado de esa valiosa reliquia es impecable, (cuanto me alegro) eso me indican a continuación, se ve no he tenido en cuenta el riesgo de perderlo para siempre, que bien podrían haber venido los del ayuntamiento a buscar la basura. Justo en ese momento en que ha estado cautivo contra su voluntad el payaso.
Por suerte el incidente se salva con el discursillo mi promesa de no volver a lanzar cosas al cubo de la basura y disculparme por haber rechazado un regalo comprado con esfuerzo y cariño.
Pero de eso nada… el Payaso sigue en casa, el ha querido llevarlo al plano personal, por mi todo había terminado en el cubo de la basura y santas pascuas, y vale que ahora esta protegido por la inmunidad que le da el estar vigilado por mi madre… pero esto mas tarde o mas temprano se resolvería.
Tarde un par mas de años en deshacerme de él pero antes paso por las peores torturas infantiles desde el olvido intencional en el cajón de los zapatos, la perdida inesperada del cabello verde con unas tijeras, esperando su posterior crecimiento, etc, etc.. hasta su exterminio total en el mismo cubo del que se escapo la primera vez.
No fue sencillo ya que la inmunidad del que gozaba el payaso me hacia actuar con cautela y de manera sigilosa, pero casi le gane.
Y digo casi por que él marcho de casa, no se apodero de la mente de nadie, excepto la mía que quedo inoculada con el virus de la, Coulrofobia y ataca de manera inesperada, según parece puedo contrarrestarla con un comportamiento adulto y disociando del contexto la figura que nos atañe; eso suena muy bien en la teoría, en la practica, dan mal rollo, repelús y no me gustan.
Yo desde ese día que el Payaso llego a casa, tengo claras varias cosas, que los fenómenos sobrenaturales no existen pero que los payasos se las arreglan para que parezca que si… y que si te metes con un payaso siempre terminaras perdiendo, ya que la venganza es un plato que se sirve frio, estará ahí… esperando para fastidiarte la tarde o amargarte una mañana perfecta de otoño que huele a navidades cuando estas de vacaciones. Fotos Monaco
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